Gramática

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Prosopografías Bíblicas

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El mundo narrado en la Biblia contiene una vasta gama de hechos, situaciones y personajes. Todo su contenido es presentado con los más diversos matices y recursos literarios, entre ellos sobresalen las figuras pintorescas o descriptivas. Los mensajes espirituales manifestados mediante las semblanzas o biografías de sus protagonistas más connotados logran su cometido por la inspiración divina de su origen y por la maestría en el uso de las herramientas del lenguaje. Si bien es cierto que tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo hay toda una galería de los hombres y mujeres identificados y caracterizados por sus rasgos propios; Es evidente que solo en los libros del

Antiguo Testamento encontramos descripciones más amplias de estas personas. Se incluyen sus familias, genealogías, acciones, posesiones, descendencias y muerte. De algunos de ellos se da un verdadero Retrato literario, pues se dan detalles de su físico y de su carácter o cualidades morales. Ejemplo de lo anterior son los textos que presentan a David el hijo de Isaí.

Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos y de buen

Parecer.”.

“He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe tocar, y es valiente y

. vigoroso y hombre de guerra, prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová

Está con él.”. ( I Samuel 16: 12,18).

Más frecuentes son las descripciones de las cualidades físicas de las personas

Rebeca. Y la doncella era de aspecto muy hermoso” (Génesis 24:16)

Raquel y lea. Los ojos de Lea eran tiernos (o delicados) , pero Raquel era de

Lindo semblante y de hermoso parecer.” (Génesis 29:17)

Absalón. Y no había en todo Israel ninguno tan alabado por su hermosura como

Absalón ; desde la planta de su pie hasta su coronilla no había en él defecto.”. ( II Samuel 14:25)

Ester Ester era de hermosa figura y buen parecer.”. (Ester 2:7).

Las extraordinarias enseñanzas que hay en torno a la vida de muchos de ellos, logran sus propósitos gracias a la inclusión de los detalles físicos y morales en las narraciones respectivas. Sin embargo un panorama distinto es el que aparece en los relatos neo testamentarios. Los Evangelios, las Cartas o Epístolas contienen una larga lista de personajes que son presentados en forma muy sencilla en lo que a detalles de su físico concierne; por ejemplo, todas las personas que fueron objetos de un don o milagro por parte de Jesús y sus discípulos, reciben una prosopografía bastante rápida y de manera muy general se menciona su enfermedad o mal corporal ( Mujer encorvada (Lucas 12:10-13), el Paralítico bajado por el techo( Marcos 2;1-12), el Hombre de la mano seca(marcos 3;1-6), etc.). En la parte moral se dan también concisas descripciones del carácter de muchos de ellos ( Jacobo , hijo de Zebedeo, su hermano Juan, -llamados Hijos del trueno – Marcos 3:17), Judas - identificado como ladrón- Juan 12;4-6).

Las breves descripciones de los rasgos tantos físicos como éticos de los personajes no debilitan la fuerza del mensaje, en cada caso se logra el objetivo aleccionador de su inclusión en los libros sagrados. En otras palabras, el contenido del mensaje bíblico tiene la información necesaria y adecuada para cumplir propósito de darle a la humanidad la perspectiva divina del origen, desarrollo y desenlace de la historia del hombre, y los planes de Dios para él.

Lo anterior no anula la curiosidad humana de notar que los escritores del Nuevo Testamento extraen de la narración los aspectos prosopográficos de los más sobresalientes protagonistas de los hechos en primeros siglos de la Era cristiana.

Solo la omnisciencia de la Providencia conoce las razones del porqué hay un absoluto silencio en lo que refiere a la parte física del Maestro. No hay un solo versículo que constituya una prosopografía, en la que se nos hable sobre los rasgos corporales de Jesús, detalles sobre su rostro, ojos, cabello, expresiones, cuerpo, etc. La omisión de esa información se extiende a sus discípulos. La inagotable e incansable imaginación

Humana que frecuentemente nos empuja a la especulación, provoca la curiosidad por tener respuestas a preguntas sencillas como:

· ¿Cómo era el rostro del impulsivo y extrovertido Pedro?

· ¿Cuál era la complexión física de este veterano hombre del mar?

· ¿Cuáles eran las facciones de los llamados “Hijos del trueno”?

· ¿Cuáles eran los rasgos físicos de Judas Iscariote?

· ¿Qué expresiones o miradas eran comunes en este personaje?

· ¿A quiénes se parecían Tomás y Felipe?

· ¿Qué apariencia tenían Leví Mateo y los otros discípulos?

· ¿Cuáles eran los detalles de la fisonomía del gran apóstol Pablo?

Las anteriores son solo unas cuantas interrogantes de las muchas que podemos esbozar acerca de cómo fueron corporalmente esos reconocidos personajes que protagonizaron junto al Señor los hechos más significativos de la naciente iglesia cristiana. Tal como se declaró ya el buscar respuestas es una aventura que zozobra en el terreno de la pura especulación imaginativa. De todo lo comentado podemos extraer muchas realidades; pero una de las más evidentes es el hecho de que con respecto a realización de una prosopografía adecuada de la persona de Cristo, todo rasgo pintoresco que utilicemos descansa sobre la tradición de una milenaria herencia artística. La imagen mental del rostro o persona física de Jesús que los cristianos se han formado a través de los siglos tiene su origen en la obra pictórica de miles de artistas. En la historia de la Iglesia cristiana hay una muy variada y extensa colección de la figura de Cristo. Las características de cada rostro varían de un artista a otro. De toda la vasta producción de pinturas sobre el Maestro, la menos numerosa parece ser la descripción de su etapa de adolescencia, Aunque hay frecuentes obras que pintan al Jesús niño; con todo, la mayor cantidad de estas descripciones artísticas corresponden al Jesús adulto, puesto que la narración bíblica gira en torno al ministerio terrenal de él, Sólo la sabiduría divina sabe por qué este aspecto de la persona del Salvador quedó al criterio de los pintores. Sin embargo los escritores bíblicos muestran con sus relatos que no hubo en la voluntad divina el propósito de que lo físico del Redentor, excepto su cualidad de ser humano, fuese objeto de atracción o interés para los hombres. A pesar de ese silencio literario sobre la figura humana del Señor que manifiestan los escritos neo testamentarios, hay pasajes bíblicos conocidos muy elocuentes.

“No hay en él parecer o hermosura; le veremos; pero sin atractivo…”( Isaías 53:2).

Eres el más hermoso de los hijos de los hombres” (Salmos 45:2)

En realidad la mayor relevancia del propósito bíblico es resaltar la parte etopéyica del

Gran Maestro de Galilea, ésta esta compuesta por elementos inconfundibles tales como: paz, paciencia, fe amor, misericordia, perdón poder, justicia, eternidad, esperanza; estos son los rasgos que han intentado plasmar en sus lienzos o cuadros los artistas al tratar de ofrecer una descripción del Hijo del Hombre. Solo el tiempo y la eternidad darán la respuesta perfecta a la pregunta ¿Cómo era realmente el Hijo de Dios hecho carne. Esto es lo que dicen pasajes como:

Tus ojos verán al Rey en su hermosura”.( Isaías 33: 17)

Le veremos tal como él es( I Juan 3:2)

Profesor Manuel Wong López