Gramática

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Home Reflexiones Meditaciones Bíblicas ¿Un predicador Deprimido?

¿Un predicador Deprimido?

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Cerca del primer siglo de la Era cristiana, una buena pareja formada por un ministro religioso y su esposa, una descendiente de la casa de Aarón, realizan sus labores cotidianas; ella seguramente está ocupada en sus quehaceres domésticos, y él oficia en el templo. Pero ese día todo cambiaría en sus vidas. La descripción sagrada dice que mientras este buen esposo ofrecía el incienso en el santuario del Señor (Lucas 1; 8-9) , la presencia de un ser sobrenatural lo perturbó. ¿Quién no asustaría si un ángel se le aparece sorpresivamente? Aunque momentáneamente su estado de ánimo se sosiega, su corazón no puede esconder lo que este respetado anciano siente; se le ha anunciado que a su edad, por fin será padre, y que su amada compañera tendrá el honor de llevar en su vientre una criatura por designio divino. ¿Cómo habríamos reaccionado de ser nosotros a esa experiencia. El relato bíblico permite ver varios hechos de ese suceso.

  • La congregación que estaba fuera del santuario desconocía lo que sucedía dentro de él.
  • El Cielo le especifica cuál será el sexo de la criatura y qué nombre debe llevar.
  • Se le dice al padre cómo se debe educar y cuidar.
  • El mensajero le predice al padre el futuro de su hijo.
  • El ángel le anuncia cuál será el trabajo de es hijo tan especial.
  • Este padre sabe de antemano qué valor tendrá Juan ante el Señor.

En las circunstancias que configuran las características como las mencionadas, bien se pueden deducir algunas realidades humanas.

Ø ¿Qué habrá pensado Zacarías por tan impactantes noticias provenientes del Cielo?

Ø ¿Hubiésemos reaccionado muy diferentes de Zacarías frente esa visita y anuncio de un ángel de Dios?

Ø ¿Le comentó lo sucedido a su esposa Elisabet, qué reacción habrá manifestado?

Ø ¡Cuán emocionante debieron ser las escenas protagonizadas por dos ancianos que ven como la esposa hace su período de gestación!

Ø ¿Qué habrán conversado esos dos esposos durante esos meses de espera por un hijo anunciado por el Cielo?

Ø ¿Qué comentarios harían sus familiares y amigos sobre lo que viven Zacarías y Elisabet?

Ø ¿Cuán esmerada fue la educación que estos padres darían a este hijo tan especial?

Las anteriores son solo algunas de muchas inquietudes que se pueden esbozar sobre la biografía de Juan el Bautista. La Biblia solo da unas grandes pinceladas de lo que fue la vida de este gran personaje; la semblanza que de él dan los Evangelios incluye la siguiente información:

  • Juan no come ni bebe las cosas que otros acostumbraban en sus días(Marcos 1:6)
  • No vestía como el resto del pueblo( Marcos 1: 6)
  • Su ministerio se desarrolla en medio de una agitación política. Roma imponía su voluntad con mano férrea sobre Israel. Las revueltas eran aplacadas con hierro y sangre.
  • Su predicación novedosa, su apariencia física y hábitos personales atrajo la atención de todos los estratos sociales (príncipes, rabinos, soldados. campesinos, publicanos, etc.).
  • La educación que recibió y la formación de su carácter lo capacitaron para dar su mensaje sin temor a las mismas autoridades religiosas y políticas de la nación (Lucas 3)
  • Sus sermones atraían multitudes, el rústico hombre del desierto impactaba a todos con su llamado al arrepentimiento.

El estudiar la vida de Juan el Bautista nos muestra a un extraordinario predicador que vivió varias etapas en su ministerio:

Formación adecuada

Los años de preparación fueron largos y de gran rigor, no asistió a las escuelas de los sacerdotes; se preparó en la dura disciplina del desierto, la misma escuela donde Moisés se entrenó para su misión, el mismo lugar en el cual Cristo enfrenta sus grandes tentaciones. En los solitarios y áridos parajes de ese ambiente Juan templó su carácter. La excelencia de un sistema educativo, en lo cognoscitivo, lo físico; pero especialmente en la formación del ser del individuo, no puede estar divorciada o alejada del grado adecuado de rigor y exigencias y esfuerzo de superación. Todo esto fue parte esencial en la educación que recibió el que sería el heraldo de Cristo.

Progreso y clímax de un extraordinario Ministerio.

Un día de los tantos que vivió Israel bajo el yugo romano se escuchó en medio de un aldea o pueblo un voz que gritaba “Arrepentíos que el reino de los cielos se ha acercado” ( Mateo 3:2), ¿ Como habrá reaccionado el pueblo ante ese acto que rompió la rutina diaria de los ciudadanos?

  • En verdad, era algo novedoso, y esto provocó el interés de quienes escuchaban.
  • El contenido de su mensaje era desafiante y censurador: “Generación de víboras, ¿Quién os enseñó a huir de la ira que vendrá?”. ¿Qué consecuencias tendría su mensaje?
  • Causó sorpresa a los guías espirituales de Israel el hecho de que un simple y aparentemente ignorante hombre del desierto les señalara sus defectos; enviaron una comisión para investigar a Juan 1: 19-27).
  • Juan no presentó credenciales de evangelista, aunque difícilmente los predicadores de hoy alcanzan su nivel de predicador.
  • Tampoco se identificó como profeta, pero el mismo Cristo lo calificó como más que un profeta ( Lucas 7:26)
  • Simplemente era una voz, pero ¡qué voz era esa!, fue una voz que hizo temblar al mismo Sanedrín
  • Era una voz que le hablaba aun pueblo, que en términos espirituales era un desierto sin amor, fe, justicia y honestidad.
  • Como predicador convertía a multitudes (Lucas 3: 7)

Ocaso de un gran Predicador

En el momento de mayor éxito de su labor predicadora aparece en la escena pública de Israel la figura y obra de su primo Jesús. Con el correr de los días la fama de Cristo se esparce rápidamente por toda la nación. Los extraordinarios milagros, su testimonio personal y su mensaje novedoso, lo convierten en el centro de atracción de todos los lugares que visita. Este hecho indudablemente provoca efectos en el trabajo de Juan. Las Escrituras declaran que en poco tiempo Jesús empezó a ganar más discípulos que Juan (Juan 3:26, 4:1). La misión de Juan el Bautista era preparar el camino para que por él pasara el Señor, y eso implicaba que Cristo se tornaría el centro de atracción. Los comentarios bíblicos citan Juan 1:33-38 como el inicio del declive de su ministerio. Al momento de Juan señalar a Cristo como el Cordero de Dios dos de los discípulos dejan a Juan para seguir a Jesús. La expresión más elocuente y significativa para todo gran líder es repetir y aceptar la declaración de Juan cuando dijo: “Es necesario que él crezca pero que yo mengue” (Juan 3:30)

Poco tiempo después de reconocer al Maestro como el Hijo de Dios, Juan, por causa de su valiente testimonio contra Herodes. Termina su ministerio en la cárcel, pocos meses más tarde sería decapitado.

Perspectivas humanas de un predicador encarcelado.

Los pocos versículos que hay en las Escrituras sobre los pormenores de la vida de Juan el Bautista nos informan en forma rápida y directa sobre el cambio de circunstancias en la vida del gran predicador. Textos como Marcos 6: 18; Lucas 3:19;

Mateo 14:4 confirman la tenacidad y el valor de la predicación de Juan. Su labor predicadora no disminuyó a pesar de que Jesús atraía más discípulos que él. Mateo 14:3 dan a conocer el resultado de su audacia como la Voz que clamaba en el desierto.

La última etapa de su vida la vive en forma breve en la cárcel, en esos tristes días de la prisión, hay mucho para reflexionar.

¿Qué pensamientos habrán pasado por la mente de este hombre de Dios?

· Como hombre no tuvo esposa. Fue un solitario

· No tuvo un hogar con familia que lo animara en sus momentos tristes

· No deja descendencia

· Cumplió fielmente su deber pero materialmente no tiene nada

· Solo posee lo que lleva puesto

· No tuvo vacaciones

· No escribió grandes obras

· No tiene un futuro

· El número de sus discípulos se redujo enormemente

· Ninguno de ellos aboga por él.

· No hay visitas de su familia, especialmente de su primo Jesús

· Seguramente en pocos días le quitarán la vida

Las anteriores son rasgos evidentes de su condición de prisionero por su fe y predicación. En tales circunstancias qué cosas puede pensar cualquier individuo,

¿Quién no cedería a la depresión? No sabemos cuál era su estado anímico cuando

Envió el conocido mensaje que registra Lucas 7: 18-20

¿ Eres tú el que había de venir, o esperaremos a otro?

Este mensaje permite inferir que Juan está en el momento más decisivo de todo su ministerio; la prueba de su fe estaba en proceso. Como hombre le acosan inquietudes

Naturales en su condición tenía que aferrarse en quien había creído desde su juventud

Para enfrentar la angustia que le produce el pensar:

  • ¿Fue todo en vano?
  • ¿Me equivoqué de mensaje y doctrina?
  • ¿Fue un error mi ministerio?
  • ¿Qué hay para mí después de tantas privaciones y trabajos?

Las anteriores son parte de muchas dudas que sin duda agudizaba la angustia de este fiel heraldo de Cristo. La respuesta que su primo Jesús le envía fue una invitación y un desafío para que la fe de Juan se agigantara en la crisis final de su vida:

“Bienaventurado es aquel que no halle tropiezo en mí”

Este fue la última comunicación de Cristo con su primo. En términos humanos, Juan el gran predicador, murió solitario en la celda; la gran Voz de desierto se silenció. Sin embargo los creyentes fieles saben que la muerte de Juan sirvió para que sus obras continuasen para siempre. Esa voz sigue hablándole al siervo, al laico, pastor, al obrero

Que aparentemente termina sus días, labor o ministerio en soledad y sin ninguna recompensa. La voz de Juan ofrece aliento de fe para todo aquel que solo ve un panorama triste y sin frutos dignos de sus esfuerzos, sacrificios y dedicación. Esa Voz del desierto le dice no te deprimas; detrás de la densas nubes oscuras de la vida, brillan los rayos del Sol de Justicia.

Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él ; y él hará” ( Salmos 37:5)

Profesor Manuel Wong López