Cerca del primer siglo de la Era cristiana, una buena pareja formada por un ministro religioso y su esposa, una descendiente de la casa de Aarón, realizan sus labores cotidianas; ella seguramente está ocupada en sus quehaceres domésticos, y él oficia en el templo. Pero ese día todo cambiaría en sus vidas. La descripción sagrada dice que mientras este buen esposo ofrecía el incienso en el santuario del Señor (Lucas 1; 8-9) , la presencia de un ser sobrenatural lo perturbó. ¿Quién no asustaría si un ángel se le aparece sorpresivamente? Aunque momentáneamente su estado de ánimo se sosiega, su corazón no puede esconder lo que este respetado anciano siente; se le ha anunciado que a su edad, por fin será padre, y que su amada compañera tendrá el honor de llevar en su vientre una criatura por designio divino. ¿Cómo habríamos reaccionado de ser nosotros a esa experiencia. El relato bíblico permite ver varios hechos de ese suceso.





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